Básquet

San Isidro mantiene su identidad

San Isidro le dio forma a un plantel que, por nombres y continuidad, vuelve a ilusionar con ser uno de los grandes protagonistas de la próxima temporada de la Liga Argentina.


A tres meses del inicio de la competencia, pero a menos de dos para comenzar con la pretemporada; San Isidro ya tiene sus principales cartas sobre la mesa dejando en claro que apuesta fuerte otra vez a ser protagonista en la Liga Argentina.

La principal fortaleza del equipo de Sebastián Porta fue mantener la estructura que llegó hasta las finales en la campaña anterior. Nahuel Buchaillot, Jerónimo Suñé, Manuel Lambrisca, Luciano Ortíz y Christopher Hooper seguirán siendo la columna vertebral del conjunto de calle Corrientes. Cinco jugadores que ya demostraron entender el sistema de juego del entrenador y que volverán a ser el punto de partida de un equipo que buscará dar un paso más.

A esa base se sumaron dos incorporaciones de jerarquía. La llegada del base santafesino Tomás Botta le aporta talento, intensidad y una amenaza permanente desde el perímetro. Tras su último paso por Salta Basket y con experiencia en Liga Nacional, es un jugador joven con condiciones para transformarse en uno de los bases dominantes de la categoría.

Pero, sin dudas, el movimiento que más repercusión generó en el mercado fue la contratación de Ramiro Ledesma. Después de tres temporadas consecutivas en Liga Nacional, dos con Atenas y una con San Martín de Corrientes, el interno de Oliva desembarca en San Isidro para convertirse en una de las fichas de mayor jerarquía de la competencia.

Ledesma conoce a Buchaillot de memoria. Ambos fueron protagonistas en Barrio Parque, integrando aquel recordado equipo cordobés que eliminó a San Isidro en los playoffs de la histórica temporada en la que el “Santo” había construido la mayor racha de triunfos consecutivos de la historia.

Dentro de la cancha, el nuevo interno le ofrece múltiples variantes a Porta. Puede desempeñarse como ala pivote, con un lanzamiento de tres puntos confiable que obliga a las defensas a salir de la pintura, pero también tiene físico y presencia para ocupar la posición de pivote cuando el juego lo requiere.

La llegada de Botta también incrementa el potencial ofensivo desde el perímetro. Incluso, el entrenador podrá utilizarlo junto a Buchaillot en determinados pasajes del partido, conformando una dupla de bases capaz de generar juego, velocidad y lanzamiento exterior.

A ellos se suma otra incorporación que despierta expectativa: Tiago Tomatis. El sanfrancisqueño llega después de ser el goleador de la Liga de Desarrollo durante las últimas dos temporadas con Atenas y representa una garantía de puntos desde la segunda unidad. Su capacidad para atacar el aro, generar sus propios lanzamientos y anotar desde distintas posiciones lo convierten en un recambio de enorme valor.

Sebastián Porta sabe que su equipo tendrá muchos puntos en las manos. Los mayores mantienen un alto poder ofensivo, pero también los U21 y juveniles aparecen como una alternativa importante para sostener la intensidad durante los cuarenta minutos.

Hasta el momento son diez los jugadores confirmados, una base muy importante pensando en la conformación definitiva del plantel. Sin embargo, el cuerpo técnico continúa evaluando cómo completar una nómina de al menos quince jugadores que permita entrenar con calidad y ampliar las opciones para la rotación.

La temporada pasada Porta utilizó habitualmente una rotación de nueve jugadores, aunque contaba con dos fichas U23 nacidas en el club, como Diotto y Suñé. Esa situación cambió para la 2026/27, ya que ambos pasaron a ocupar fichas mayores. Por eso el crecimiento de Tomatis, Lizarraga, Chémez y otros jóvenes que puedan sumarse será clave para mantener la profundidad del equipo.

Las variantes aparecen en todas las posiciones. Buchaillot y Botta pueden alternarse en la conducción o compartir la cancha. Suñé y Lambrisca ofrecen versatilidad en el perímetro. Ortíz y Ledesma tienen capacidad para abrir la cancha con su lanzamiento, pero también para imponerse en el poste bajo. Hooper, por su parte, llega respaldado por una temporada en la que fue el máximo anotador de San Isidro y volverá a ser una referencia ofensiva.

Con experiencia, juventud, dinámica y un sistema de juego consolidado, San Isidro ya tiene una base sólida para volver a ilusionarse. Restarán algunos nombres para completar el plantel, pero el mayor desafío estará dentro de la cancha: amalgamar rápidamente piezas que, en su gran mayoría, ya se conocen de memoria y que buscarán volver a colocar al “Santo” entre los candidatos de la Liga Argentina.

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