Es el camino de Lionel Franceschi en un club italiano marcado por la historia del Papa. Hoy con 19 años vivencia una experiencia que lo forja como persona y como jugador.
A un año del fallecimiento del Papa Francisco, una de sus frases más recordadas vuelve a tomar sentido en una historia con sueños y raíces sanfrancisqueñas. “Hagan lío”, dijo alguna vez. Y ese mensaje parece reflejar, casi sin proponérselo, el camino que eligió Lionel Franceschi.
El joven sanfrancisqueño de 19 años decidió dejar su ciudad, su gente y el club de su vida para perseguir su sueño en Italia. Hoy forma parte del AC Città di Castello, una institución con fuerte presencia argentina y un vínculo directo con la familia Bergoglio, que busca volver a crecer en el fútbol italiano.
“Sentí que era el momento de saber si este es el camino que quiero, el de ser futbolista. Sabía que tenía que dejar muchas cosas, pero también que era una oportunidad que no podía dejar pasar”, cuenta a DIARIOSPORTS Franceschi sobre la decisión que cambió su vida.

Formado en Deportivo Oeste primero y luego en Sportivo Belgrano donde hizo las inferiores, la propuesta llegó a mediados de 2025. Su representante, que ya lo había llevado a Italia en 2023, lo convocó para sumarse a un nuevo proyecto.
“Estuve en las inferiores de Sportivo hasta el año pasado, en junio, cuando me llegó esta propuesta. Me explicó que iban a arrancar un proceso nuevo, con presidente y cuerpo técnico argentino, y que el objetivo era ascender. Me gustó la idea, pero no fue fácil decidir”, reconoce. El primer impacto fue emocional: “Lo primero que se me vino a la cabeza fue que iba a estar lejos de mi familia, de mis amigos y que me iba del club del que soy hincha y donde estaba jugando. Pero a la vez sentí que era el momento de saber si este es el camino que quiero”.
Sin embargo, eligió avanzar: “También sentí que tenía que salir de mi zona de confort, sacrificar esas comodidades y probarme. Agarré la valija y me vine con un montón de preguntas”.

Lionel (derecha) junto a Elias (izquierda) junto a su papá Fabricio; una familia bien hincha de Sportivo Belgrano.
El destino fue Città di Castello, una ciudad de unos 45 mil habitantes en la región de Umbría, donde el club supo tener pasado en categorías superiores como la Serie C y la Serie D. Hoy compite en la Promozione (sexta división) y busca el ascenso a la Eccellenza. La institución atraviesa una etapa de reconstrucción bajo la conducción de Matías Bergoglio, sobrino del Papa.
Dentro de ese escenario, Franceschi encontró un lugar para crecer. “Somos muchos argentinos. Nos llevamos muy bien, eso hace todo más fácil. El grupo es muy unido”, cuenta.

La adaptación, según relata, fue más rápida de lo esperado: “Yo ya había venido en 2023, así que sabía cómo era todo. Con el idioma me manejo bien, entiendo casi todo y eso ayuda mucho”. En lo cotidiano, también encontró similitudes con nuestra ciudad: “Es muy tranquila, muy linda, parecida a San Francisco. Vamos al centro, tomamos mate con los chicos, tratamos de mantener nuestras costumbres”.
En lo futbolístico, el aprendizaje fue constante: “Acá el fútbol es mucho más táctico. Tenés que estar bien posicionado, correr mejor. Son detalles que te hacen crecer como jugador”. Además, destaca la estructura del club: “Tenemos instalaciones de primer nivel, GPS para medir todo, nutricionista. Es un club preparado para estar en categorías más altas”.

A pesar de un arranque condicionado por una quita de diez puntos debido a deudas anteriores, el equipo se mantiene competitivo. “Arrancamos con menos diez y nos enteramos cuando ya había empezado el torneo. Pero igual estamos bien, tenemos equipo para pelear el ascenso”, asegura y refuerza: “Jugamos bien, tenemos un buen grupo y sentimos que podemos estar en una categoría más arriba”.
Instalado en Italia y enfocado en su presente, Lio no se olvida de sus raíces. El vínculo con Sportivo Belgrano sigue intacto: “Cuando veo a mi hermano jugando ahí, extraño mucho. Extraño entrenar en la verde. Es un objetivo que tengo: volver algún día y jugar en el Juan Pablo Francia”, confiesa.
Mientras tanto, su presente está lejos de casa, pero cerca de su sueño. “Me siento muy cómodo acá. Siento que puedo crecer y que en estos años puedo dar un salto a una categoría más alta”, explica.
A un año de la partida del Papa argentino, su mensaje sigue vigente. Y en la historia de Lionel Franceschi parece encontrar una nueva forma de expresión: animarse, dejar todo, cruzar el mundo y, en definitiva, hacer lío para perseguir un sueño.


