Básquet

“Fue un año muy positivo”

Andrés Barbarini dirigió 39 partidos en la Liga Argentina esta temporada. El sanfancisqueño llegó a dirigir una de las finales de Conferencia Sur entre Racing de Chivilcoy y Villa Mitre de Bahía Blanca.


El oriundo de nuestra se sigue afianzando en el arbitraje nacional del básquet. Ya lleva seis años dirigiendo la segunda categoría del país y sueña con llegar a la Liga Nacional. Este año le tocó ser parte de una final de Conferencia en la que vio frente a frente a dos coterráneos como José Peralta y Agustín Lozano.

Barbarini manifestó que “este año gracias a Dios me fue muy bien. Hace desde el 2018 que estoy dirigiendo Liga Argentina, ya van seis años dirigiendo la categoría. Este año se me dio la posibilidad de dirigir una final de Conferencia Sur, que nunca había tenido la posibilidad. De los árbitros de mi camada son pocos los que habían tenido esta posibilidad, así que traté de aprovecharla. Este año fue muy positivo, tuve tres Cuartos de Final, una semifinal y la final de Conferencia”.

El árbitro de nuestra ciudad contó que sintió haber podido dirigir una final. “Cuando uno pretende llegar más arriba y lo hace sabe que el grado de exigencia es cada vez más. Hay más gente que te está viendo, hay más cosas en juego. En ese momento sentí emociones, alegría y hasta hubo un llanto, porque hace 21 años que estoy dirigiendo y obviamente el sueño mío es llegar a dirigir Liga Nacional pero bueno yo considero que el árbitro debe llegar consolidado y quemando todas las etapas correspondientes”.

En la final de Conferencia Sur entre Racing y Villa Mitre

A la vez agregó que “yo creía que necesitaba dirigir una de estas finales antes de poder tener la posibilidad de llegar a una Liga Nacional. Yo siempre sentí en esa final que la designación mía no era algo en la que yo ponía en juego cosas mías sino que ponía en juego la posibilidad que se le sigan dando estas oportunidades a compañeros de mi misma camada. Un error mío podía ocasionar que no se le diera la oportunidad a futuros compañeros”.

Sobre este tipo de partidos comentó que la preparación a veces no es la misma. “La preparación existe para todos los partidos pero en este tipo de partidos que ya son cruces finales, el margen de error es muchísimo menor que el que tenes en un partido de Fase Regular. Acá se pone en juego la temporada de un equipo, si bien digo que un equipo no gana o pierde por los árbitros, pero un error puede definir un juego. Ese error hay que tratar que el margen sea lo menor posible, por eso se scautea, porque a esas instancias llegan los equipos más parejos”.

Durante la Fase Regular debieron dirigir a la vieja usanza con dos árbitros en cancha y no tres como se venía realizando. “Básicamente que haya un árbitro menos, hay un punto neurálgico de la cancha que es el punto más complicado para una mecánica de dos en un arbitraje. Hay cosas que se nos pueden pasar y es muy complicado de ver. Pero lo vamos modificando y cambiando la estrategia de juego, se hacen cosas que con la mecánica de tres no se hacían y las empezamos a hacer”.

Andrés ya es parte de una camada de árbitros con cierto recorrido pero que no es ni la más experimentada ni la más chica de todas. “Los árbitros más experimentados nos dicen las cosas que yo trato de transmitirles a los que vienen de más abajo. A mí me toca en este momento aprender a conducir un juego, que son cosas como el manejo de situaciones, manejo de los jugadores, como tratar de hablar con los jugadores para que no se enojen, que cobrar y que no. A los más nuevo les decimos que no cambien nada de lo que vienen haciendo si llegaron a este lugar, se llega por algo. Un árbitro se gana la aceptación de jugadores y técnicos con decisiones, no imponiendo miedo”.

Además habló también de su sueño de dirigir Liga Nacional. “En la medida que uno va transcurriendo en la Liga Argentina y ve que vas adquiriendo más experiencia, obviamente que la ves más cerca a la posibilidad pero uno tampoco se quiere ilusionar porque no se sabe cuándo va a llegar. Yo considero que hay que estar preparado para que cuando llegue el momento no nos agarre de sorpresa y poder hacer una buena actuación. Hoy me siento afianzando y con confianza por la temporada que vine haciendo. Entrar en la Liga Nacional es un mundo nuevo y es totalmente diferente a la Liga Argentina. El árbitro está mucho más expuesto y el margen de error se va achicando”.

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