El fin de semana quedó marcado para siempre en la carrera de Juan Carballo. El defensor, formado en el club y recientemente repatriado tras su paso por Italia, tuvo su esperado debut con el plantel profesional de Sportivo Belgrano.
Un momento que, según sus propias palabras, estuvo cargado de emociones, pero también de concentración. “Poder debutar como profesional en el club que uno ama es una alegría enorme, en ese momento se me pasaron muchas cosas por la cabeza, pero tuve el foco en el partido y lo pude disfrutar al máximo”, expresó.
Su regreso no fue casual. Después de una experiencia en el exterior que lo marcó tanto dentro como fuera de la cancha, Carballo volvió con otra madurez. La distancia, el desarraigo y la adaptación fueron parte de un proceso que hoy valora. “Yo creo que Italia me ayudó ya sea personalmente y como futbolista, estar lejos de tu familia de la gente que querés no es fácil y sin duda te hace más fuerte mentalmente y psicológicamente, poder superar cada obstáculo y cada piedra que se te cruza en el camino es más difícil lejos de tu casa. Tener que adaptarte a una cultura nueva con distintas formas de ver la vida sin dudas que me ayudó a crecer y formarme con persona, en lo deportivo logré mucha continuidad que eso me ayudó a crecer”.
Pero más allá del recorrido, hay algo que se mantiene intacto: el sentido de pertenencia. Carballo no es un jugador más. Es hincha. Es alguien que soñó con este momento desde chico. “Tener la posibilidad de defender estos colores me llena de orgullo, sabía que en algún momento iba a llegar esta oportunidad y no quería desaprovecharla. Es un club muy grande con mucha historia, soy hincha de Sportivo desde chico a los 4, 5 años ya iba a la cancha, y ahora tener la oportunidad de hacerlo desde adentro me hace muy feliz”.

El regreso, entonces, no solo fue una decisión deportiva, sino también emocional. Y el debut terminó de cerrar ese círculo. “Volví con muchas ganas de poder cumplir un sueño y que se haya dado de esta manera me pone muy contento”.
En ese camino, el acompañamiento fue clave. Carballo no dudó en destacar a quienes estuvieron presentes desde siempre. “Mi familia, mis amigos, al club que confío en mí y me dio la posibilidad de poder volver, la gente que siempre me apoyó y creyó en mí”.
Dentro de la cancha, su mensaje es claro. Entrega, compromiso y sentido de pertenencia son las bases de su juego. “Se van a encontrar con un jugador con mucha entrega que va a dejar todo en la cancha en cada momento que le toque estar, un jugador que va a defender al máximo la camiseta de Sportivo”.
Con los pies en la tierra, pero con la ilusión intacta, Carballo ya piensa en lo que viene. “Poder estar y ayudar al equipo cuando me necesite desde el lugar me toque de la mejor manera posible”.


