Luego de un prolongado receso, San Isidro retoma esta tarde los entrenamientos con la mirada puesta en la continuidad de la Liga Argentina de Básquet. El equipo rojo tendrá una semana intensa de preparación antes de volver a la competencia oficial, prevista para el 10 de enero, cuando reciba a Jujuy Basket en el estadio “Antonio Manno”.
El plantel había ingresado en período de “vacaciones” el 12 de diciembre, tras la victoria frente a Villa San Martín, y ahora encara la puesta a punto para un mes de enero que será exigente tanto en lo físico como en lo deportivo.
En el parte médico, las noticias son alentadoras. Jerónimo Suñé ya se encuentra recuperado luego de perderse los últimos dos partidos por una fisura de costilla, mientras que Nahuel Buchaillot evolucionó favorablemente de la molestia en la muñeca que lo había tenido con trabajos diferenciados.
Distinta es la situación de Luciano Ortíz. El interno tucumano transita la etapa final de su rehabilitación tras la luxación de codo que lo mantiene fuera de las canchas desde hace un tiempo. Si bien no estaría en condiciones de reaparecer el 10 de enero, el objetivo es que pueda sumarse a la gira por Córdoba prevista para el 18 de enero, siempre que la evolución continúe siendo positiva.
El regreso a la actividad marca también el inicio de una agenda cargada para el Rojo. San Isidro afrontará seis partidos en apenas 20 días durante el primer mes del año, un tramo clave para sostener la regularidad y continuar en la cima de las posiciones de la Conferencia Norte.
Con el plantel casi completo (Chris Hooper llegará el domingo) y el foco puesto en el debut del 2026 ante su gente, San Isidro comienza a transitar una etapa determinante de la temporada, en la que cada detalle contará.

