San Isidro cerró sus primeros días de pretemporada rumbo a la Liga Argentina de Vóley Femenino con cuatro amistosos y muy buenas sensaciones.
El equipo rojo derrotó a Villa Dora de Santa Fe por 4-0 y 3-1, y luego se impuso ante El Tala por 4-0 y 4-0, completando así un inicio intenso de trabajo que ahora tendrá una breve pausa. El plantel regresará a entrenar el próximo 27 de diciembre, antes de encarar la recta final de preparación.
Tras los encuentros, el entrenador Mauro Silvestre hizo un balance profundo en DIARIOSPORTS, poniendo el foco más allá de los resultados.
Mauro, ¿qué balance hacés después de los primeros cuatro amistosos?
Más que de los cuatro amistosos, hago un balance de los diez días de entrenamiento. La verdad es que fueron cargas muy altas, incluso con triple turno en algunos días. Hubo mucho trabajo no solo en el campo, sino también en el gimnasio. Creo que lo más positivo fue justamente eso: estos diez días de entrenamiento. Después, los amistosos nos permitieron ver muchas virtudes, pero también detectar muchas cosas que necesitamos mejorar.
¿Qué te dejó esta primera etapa del trabajo?
Lo más positivo es la buena conformación del grupo. Se amalgamó rápidamente. Las jugadoras que llegaron están cómodas en la ciudad, les gusta San Francisco, les gusta el club. Son muchas más las cosas buenas que las que hay que corregir. Obviamente hay muchísimo por mejorar, pero el punto de partida es bueno.

Uno siempre traza una línea de tiempo pensando cuándo quiere que el equipo esté listo. ¿Se aceleró ese proceso?
Nosotros, con el cuerpo técnico, pensábamos que el equipo iba a terminar de formarse recién entre el tercer y cuarto partido de la liga. Pero creemos y queremos que eso se adelante. Por eso los amistosos que jugamos y los que vamos a jugar ahora en diciembre y enero son tan importantes. El vóley es un deporte en el que la formación de un equipo lleva un proceso largo. Esa es la gran ventaja de los equipos de Metropolitana, que vienen con una base armada de todo el año. Nosotros necesitamos hacerlo en un mes. La idea es que en las primeras dos fechas el equipo ya tenga clara su manera de jugar y pueda explotar las virtudes de cada jugadora.
Esta será una liga más en tu carrera, ¿qué número ocupa?
Debe ser la once o la doce. Entre selecciones y clubes hice varias. Con la Selección Argentina jugué unas cinco, después con María Juana, Zárate, La Rioja… ya se pierde un poco la cuenta, pero la experiencia está.
¿Con qué se va a encontrar el público de San Isidro en esta Liga Argentina?
Es como jugar la Primera del fútbol argentino. Es competir contra grandes estructuras y grandes instituciones: Boca, River, Estudiantes, Gimnasia, Vélez, San Lorenzo, Ferro, y también equipos fuertes del interior como Sonder, Bell Ville, Instituto, Bahía Blanca, Náutico, Rosario. La gente se va a encontrar con el mejor vóley que hay en el país, con las mejores jugadoras que están en Argentina, porque las demás están en el exterior. Es un vóley de altísimo nivel, muy distinto a lo que se ve en la zona. Nuestro gran desafío es estar a la altura de esas circunstancias, más allá del resultado. Que San Isidro se instale en la liga, cuide su lugar. El objetivo mínimo es sostener la categoría y el máximo, claro, meterse entre los ocho para jugar playoffs, aunque sabemos que es durísimo.
Por el material que tenés y tu experiencia, ¿sentís que están dadas las condiciones para ir en busca de esos objetivos?
Sí. Uno de los factores más importantes es la energía, y en este caso la energía de la juventud. Tenemos un equipo muy joven, quizá demasiado joven para una liga de este nivel: vamos a tener cuatro o cinco jugadoras de 16 años, y algunas pueden ser titulares. Por eso tratamos de mezclar, con jugadoras de experiencia. No tenemos una jugadora franquicia o una figura rutilante, sino que priorizamos formar un equipo. Cada una aporta su granito de arena: la juventud da energía y ganas, la experiencia aporta tranquilidad y lectura de juego. Lo fundamental va a ser el equipo para transitar estos tres o cuatro meses que son muy duros, dentro y fuera de la cancha. Es el camino que San Isidro eligió para crecer y hacerse grande, y ahora hay que recorrerlo.
Con resultados positivos, una base de trabajo intensa y un grupo que empieza a consolidarse, San Isidro da los primeros pasos de una temporada histórica en la élite del vóley femenino nacional, con la convicción de competir y construir desde el equipo.

