Básquet

El básquet local y un salto que era necesario

La escasa competencia y la necesidad de encontrar mayores desafíos para sostener una curva de crecimiento ascendente venían siendo una preocupación común en los clubes de básquet de la ciudad. Pensando en ese escenario, el horizonte para este 2026 comienza a mostrarse más claro.


La integración con los equipos de la Liga Morterense ya es un hecho. Desde marzo de este año, la competencia promete crecer tanto en calidad como en cantidad, marcando un paso significativo hacia adelante para el desarrollo deportivo local.

En este proceso, San Isidro, El Ceibo y El Tala han cambiado de manera rotunda su mirada sobre la formación de deportistas desde las bases. Hace ya algunos años detectaron que la brecha con los equipos de Córdoba Capital, principalmente, se ampliaba cada vez más. A partir de ese diagnóstico comenzó un trabajo profundo, sostenido en el tiempo y con la claridad de que los resultados no serían inmediatos.

Las instituciones reestructuraron sus divisiones formativas, apostaron a afianzar y profesionalizar sus cuerpos técnicos y reorganizaron las agendas de entrenamiento. Hoy el proceso ya no se limita a sesiones de 60 minutos dos o tres veces por semana. Actualmente, chicos y chicas desde edades tempranas cuentan con rutinas bien definidas, que incluyen fundamentos individuales, sesiones de gimnasio y trabajos grupales que, en algunos casos, se extienden a 90 minutos en cancha, hasta cuatro o cinco veces por semana.

Además, los tres clubes cuentan con un espejo claro: sus primeras divisiones. La posibilidad real de llegar a competir en la Liga Argentina, Liga Federal o el Provincial genera un atractivo concreto para los jóvenes, que pueden verse reflejados y motivados a perseguir esos objetivos.

Las estadísticas indican que el porcentaje de quienes “llegan” es bajo, pero eso no desvía el rumbo del verdadero objetivo del proceso formativo. Más allá del rendimiento deportivo, se busca inculcar valores como la constancia, la disciplina, el compromiso y el trabajo en equipo. Esa es la parte del camino que puede controlarse, ajustarse y mejorarse; el resto depende de múltiples factores, tanto internos como externos.

El crecimiento de los clubes respondió, en gran medida, a una iniciativa propia, al contagio entre instituciones y a una camada de profesionales que decidió plantarse con la idea de profesionalizar los procesos, optimizando los recursos disponibles. Ese trabajo se notó, se nota y seguirá notándose.

La gran dificultad, que con el tiempo quedó cada vez más expuesta, fue la competencia. La Asociación de Básquet de San Francisco no acompañó con la misma evolución que los clubes. Si bien existieron intentos por revertir la situación, fueron esporádicos y sin continuidad, llegando a tocar fondo hacia finales de 2025, cuando apenas cuatro instituciones iban a formar parte de la competencia del nuevo año, evidenciando una profunda falta de planificación y visión a largo plazo.

Frente a este contexto, los clubes retomaron la posibilidad de articular una competencia conjunta con la Asociación de Morteros, una alternativa que parecía descartada hacia fines de noviembre, pero que finalmente se concretó.

De este modo, a lo largo del año los clubes tendrán competencia garantizada, sin depender exclusivamente de los Provinciales ni de torneos aislados que suelen concentrarse en la segunda mitad del calendario. Un salto necesario para acompañar un crecimiento que ya estaba en marcha.

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