El 27 de febrero de 2025 quedó grabado para siempre en la memoria deportiva de San Francisco. Aquella noche, cerca de las 22 horas y ante un Superdomo colmado, San Isidro se consagraba campeón de la Liga Nacional Femenina de Vóley y sellaba una de las páginas más grandes en la historia del deporte local.
Pasó un año, pero el recuerdo sigue intacto. La imagen del estadio lleno, la emoción en cada punto y el festejo final forman parte de un momento que trascendió el resultado y se convirtió en un hito para la ciudad.
Fue un jueves que parecía distinto desde temprano. El Superdomo lucía repleto, con tribunas adicionales montadas especialmente para la ocasión. La expectativa era enorme: el día anterior, San Isidro había derrotado en semifinales a Bell de Bell Ville en un dramático 3 a 2 que no solo significó el pase a la final, sino también el regreso a la máxima categoría del vóley argentino después de 18 años. Aquella noche ya había quedado gente sin lugar en las gradas.
Pero lo que vendría después sería aún más grande. La final tuvo clima de acontecimiento histórico. San Isidro venció a Bahiense del Norte por 3 a 1 y levantó el trofeo de campeón nacional ante la atenta mirada del gobernador de la provincia, Martín Llaryora que llegó a su ciudad especialmente para la ocasión. El equipo cerró un torneo perfecto: nueve partidos ganados sobre nueve disputados y apenas tres sets cedidos en toda la competencia. Fue el reflejo de un equipo sólido, preparado y convencido de su objetivo.

Sin embargo, hay noches que no se explican solo con números. Aquella final marcó un antes y un después para el vóley de San Francisco. La decisión de disputar la Liga Nacional en el Superdomo transformó el torneo en un verdadero espectáculo deportivo. Por primera vez el vóley de la ciudad se vivió con una magnitud inédita, en un escenario que mostró al deporte en su máxima expresión.
El Superdomo no fue solo una sede. Fue protagonista. Fue el lugar donde el vóley alcanzó una intensidad nunca antes vista en San Francisco. Durante diez días la ciudad respiró el torneo, acompañó en masa y convirtió cada jornada en una fiesta deportiva.
Más de mil personas por noche poblaron las tribunas. En semifinales hubo lleno total y para la final se debió desmontar la cancha secundaria para ampliar la capacidad del estadio. La respuesta del público superó cualquier previsión y confirmó que el vóley había encontrado un escenario a su altura.

La organización completa de la Liga Nacional en San Francisco elevó el evento a un nivel pocas veces visto en la disciplina. Canchas montadas, estructura profesional y un clima que convirtió cada partido en una experiencia única.
Por eso aquel campeonato no fue solo un título. Fue el regreso de San Isidro a la elite del vóley argentino. Fue la consolidación de un proyecto deportivo. Fue la demostración de que San Francisco podía organizar un torneo nacional de primer nivel.
Y fue también el nacimiento de una nueva dimensión para el vóley local.
La magnitud de aquel logro quedó reflejada tiempo después cuando DIARIOSPORTS ubicó a San Isidro campeón en el puesto número 1 del DSP Top 10 de los momentos deportivos de 2025, un ranking editorial que ponderó el impacto deportivo, social y emocional de cada acontecimiento del año.
Hoy, a un año de aquella noche inolvidable, el recuerdo sigue vivo. Porque hay títulos que se celebran. Y hay títulos que cambian historias. El de San Isidro en el Superdomo fue uno de esos. Una noche en la que un equipo fue campeón. Y una ciudad descubrió hasta dónde podía llegar su vóley.
Plantel de San Isidro Campeón
1- Emma Williner
2- Valentina González
3- Josefina Jappert
4- Josefina Suñé
5- Victoria Michel Tosi
6- Daniela Ciampo
7- Martina Genero
8- Betina Genero
9- Rosario Serminatti
10- Sofía Sciutto
11 – Alexia Bernabei
12 – Valentina Ferreyra
13 – Wanda Cespedes
14 – Josefina Gioino
15 – Solana Sánchez
DT. Mauro Silvestre
AT: Mario Castell
AT: Diego Petrelli
PF: Agustín Rossi
KIN: Diego García
M: Mailén Mansilla


