Tras un exigente campamento de entrenamiento en España y una preparación de 16 semanas planificada al detalle, el triatleta de San Francisco busca coronar un ciclo histórico este 13 de septiembre en la Costa Azul francesa.
El calendario del triatlón internacional entra en su cuenta regresiva para el evento más esperado del año: el Campeonato Mundial de Medio Ironman (Ironman 70.3) en Niza, Francia. La emblemática ciudad de la Riviera Francesa, famosa por su técnico y exigente trazado ciclista en los Alpes Marítimos y su imponente tramo a pie a lo largo del Promenade des Anglais, albergará a los mejores exponentes del planeta.
La acción comenzará el sábado 12 de septiembre con las competencias de la rama femenina, mientras que la rama masculina saltará a escena el domingo 13 de septiembre, día en que el sanfrancisqueño Diógenes Savoré vestirá los colores locales en la cita ecuménica.
El nombre 70.3 en triatlón se debe a la suma total de las distancias de la carrera medida en millas. Esta cifra representa exactamente la mitad de un triatlón Ironman completo.
Desglose de las distancias (en millas y kilómetros)
• Natación: 1,2 millas (1,9 km)
• Ciclismo: 56 millas (90 km)
• Carrera a pie: 13,1 millas (21,1 km — una media maratón)
• Total: 70,3 millas (que equivalen a unos 113 kilómetros)

“La planificación se cumplió al 90%”
A pocos días del disparo de salida, el cuerpo técnico analiza con optimismo el camino recorrido. Consultado sobre este proceso, su entrenador, el profesor Aníbal Gaviglio, brindó detalles claves sobre la estructura del plan de trabajo que deposita a Savoré en las mejores condiciones.
“Al cabo de estas 16 semanas de preparación, la planificación se viene cumplimentando en un 90%. De no ocurrir ningún imprevisto durante la carrera, las cosas tienen que salir según lo previsto”, aseguró Gaviglio.
El entrenador remarcó además la confianza del equipo y el claro objetivo fijado para esta cita en Europa: “Creo que nos va a ir muy bien y la meta es mejorar la performance alcanzada en Punta del Este, que fue donde Diógenes consiguió la clasificación. Estamos muy confiados; es un logro sumamente importante que un representante de San Francisco esté presente en la cita mundial de Niza la semana próxima”.
La presencia de Diógenes Savoré en la máxima élite internacional no es producto del azar, sino el resultado de una evolución atlética metódica y sostenida:
Inicios y base en la Distancia Olímpica: Sus primeros pasos en el alto rendimiento se dieron en certámenes de distancia estándar (1.5 km de natación, 40 km de ciclismo y 10 km de pedestrismo). Desde sus comienzos, destacó por una lectura inteligente de las aguas abiertas y una gran fluidez en las zonas de transición.
El salto a la media distancia (70.3): Con el tiempo, afianzó su perfil como un competidor metódico y táctico: capaz de sostener vatios elevados en el parcial de ciclismo sin comprometer la zancada y el ritmo en los 21 kilómetros de carrera a pie.
El hito de Punta del Este: La confirmación de su gran nivel llegó en el Ironman 70.3 de Punta del Este, Uruguay. Allí firmó una actuación consagratoria, registrando sus mejores marcas personales y obteniendo el tan ansiado boleto hacia el Mundial.

La gira europea: Banyoles y Mallorca como bases de operaciones
Para llegar al pico máximo de rendimiento a la prueba del 13 de septiembre, Savoré y su equipo diseñaron un plan de aclimatación y entrenamiento de alto nivel en territorio español:
En Julio en Banyoles (del 3 al 31 de julio): Savoré se concentró durante casi un mes en la meca catalana del triatlón, un entorno idóneo cerca de Barcelona que le permitió sumar millas de gran volumen en natación en aguas abiertas, así como bloques intensos de rodaje y pedestrismo.
En agosto y septiembre en Mallorca (del 1 de agosto al 8 de septiembre): En la isla balear lleva a cabo la etapa más dura y decisiva. Mallorca le ha brindado las condiciones climáticas de calor y humedad muy similares a las que enfrentará en Francia, sumado a puertos de montaña ideales para simular la dureza del trazado francés.
Para afrontar un circuito tan complejo como el de Niza, la preparación no se limitó a acumular kilómetros, sino que incluyó una ingeniería específica dividida en cuatro ejes:
• Especificidad en altimetría: Ante el técnico trazado ciclista de los Alpes Marítimos (con ascensos pronunciados y descensos revirados), la preparación incluyó bloques de fuerza resistida en montaña y trabajo de manejo en curvas a alta velocidad.
• Sesiones “Brick” extremas: Entrenamientos combinados de ciclismo y pedestrismo a ritmos de competición para acostumbrar al sistema neuromuscular al impacto y a la fatiga acumulada.
• Nutrición y termorregulación: Pruebas estrictas de ingesta de carbohidratos por hora y protocolos de hidratación adaptados al calor del verano tardío mediterráneo.
• Fortaleza mental: Gestión psicológica de la fatiga para los momentos críticos de la prueba, trabajando la visualización del circuito y el control de ritmos.
Finalizando este 8 de septiembre su concentrado en Mallorca, Diógenes Savoré emprenderá el viaje rumbo a Francia para encarar la fase final de afinamiento (tapering) y el reconocimiento del circuito. Con la preparación hecha al detalle y la motivación en su punto máximo, el triatleta sanfrancisqueño se dispone a escribir una de las páginas más importantes del deporte local en la mítica Costa Azul.

