Bianca atraviesa el mejor momento de su carrera. Helena continúa creciendo. Desde Devoto, dos caminos de constancia y sin bajar los brazos, una misma pasión y la camiseta argentina como punto de encuentro.
En el deporte, algunos representan una historia; otros, una tradición. Cugno ya es sinónimo de vóley. Desde Devoto, Bianca y Helena llevan años recorriendo un camino que tuvo el mismo punto de partida: una pelota, una red y el sueño de vestir la camiseta argentina.
Hoy ese sueño no solo sigue vigente, sino que se multiplica. Una ya es figura de Las Panteras; la otra comienza a consolidarse en Las Panteritas. Diferentes edades, unidas por el mismo objetivo: defender la bandera celeste y blanca.
El presente de Bianca Cugno confirma que atraviesa un excelente momento. La atacante de 23 años fue una de las grandes figuras de la Copa Sudamericana disputada en Lima, donde Argentina conquistó la medalla de bronce. Su rendimiento fue determinante para que el seleccionado nacional subiera al podio y también para recibir un reconocimiento individual de enorme valor: fue elegida Mejor Opuesta e integró el equipo ideal del torneo.

Los números hablan por sí solos. Sumó 103 puntos en cinco partidos, terminó como máxima anotadora del campeonato y lideró las estadísticas de ataque con 91 puntos, consolidándose como la principal referencia ofensiva de Las Panteras. En el partido por el tercer puesto volvió a demostrarlo con 24 puntos en la victoria frente a Chile.
Su futuro cercano la pone de regreso en Europa. Tras una destacada temporada en Osasco/São Cristóvão Saúde, de Brasil, Bianca continuará su carrera en Il Bisonte Firenze, de Italia, una de las ligas más exigentes del mundo.
Mientras la mayor de las hermanas continúa afianzándose entre la elite internacional, Helena escribe sus primeros capítulos en el alto rendimiento.

Con apenas 17 años, la punta receptora sigue creciendo en San Isidro, donde durante la última Liga Argentina fue ganándose un lugar dentro del plantel que alcanzó las semifinales en la histórica primera participación del club en la máxima categoría nacional. Su evolución también tiene premio en la Selección.
Actualmente integra la concentración de Las Panteritas Sub 19 en Bahía Blanca, preparando el Sudamericano que se disputará en septiembre en Venezuela y que otorgará plazas para el Mundial de la categoría. Antes del torneo continental, el seleccionado realizará una gira por Neuquén con amistosos frente a China, continuando un proceso formativo que Helena transita desde muy pequeña.

No es casualidad que ambas recorran caminos similares. Desde niñas fueron parte de los procesos de selecciones argentinas, creciendo torneo tras torneo con la camiseta nacional como objetivo permanente.
Esa historia tuvo un capítulo muy especial a fines de 2025. Durante un receso en su Devoto natal, Bianca decidió mantenerse en ritmo entrenando con San Isidro, justamente cuando el equipo de Mauro Silvestre preparaba su debut en la Liga Argentina. Del otro lado de la red estaba Helena, ya integrada al plantel profesional.

La imagen fue mucho más que un entrenamiento. Fue el reflejo de una misma historia contada desde dos momentos distintos. La hermana mayor, consolidada en el plano internacional, compartiendo cancha con la menor, que comenzaba a dar sus primeros pasos en la elite.
Hoy, ambas continúan escribiendo esa historia con la misma esencia. Una representa el presente del vóley argentino; la otra ilusiona con ser parte de su futuro. Las dos llevan con orgullo el apellido Cugno, el nombre de Devoto y, sobre todo, la bandera argentina, que desde hace años es el símbolo que mejor representa el camino que eligieron recorrer.

