Con la llegada de Ramiro Ledesma, el rojo incorporó a uno de los internos nacionales que puede ser de los más determinantes en la categoría, una ficha que durante los últimos años demostró que puede marcar diferencias.
El ala pivote cordobés, nacido el 30 de agosto de 2000 en Oliva, ya fue oficializado como una de las siete fichas mayores del plantel que dirigirá Sebastián Porta. Su contratación representa uno de los movimientos más importantes del mercado de pases, tanto por sus condiciones deportivas como por la dificultad que implica que un jugador de dichas características vea con buenos ojos “bajar de categoría”.
San Isidro sabía desde el comienzo que no sería una negociación sencilla. Ledesma era seguido por distintos equipos, pero la dirigencia roja apostó por un camino diferente al económico. Integrantes del club viajaron hasta Oliva para reunirse personalmente con el jugador y presentarle el proyecto deportivo que encabeza la institución, dejando en claro el objetivo de volver a ser protagonista y pelear por el ascenso a la Liga Nacional. Esa convicción terminó siendo determinante para convencer a un jugador que tenía opciones para continuar su carrera en la elite.

Su nombre no pasa inadvertido en San Francisco. Los hinchas todavía recuerdan aquella Liga Argentina en la que San Isidro estableció el récord histórico de victorias consecutivas. Cuando parecía encaminado a luchar por el ascenso, apareció Barrio Parque para dar uno de los grandes golpes de la temporada. En esa serie, Ledesma fue, junto con Buchaillot, uno de los jugadores más determinantes del conjunto cordobés. Aquella campaña la cerró con promedios de 17,2 puntos y 7 rebotes por partido, números que lo consolidaron como uno de los mejores internos de la categoría.
Ese rendimiento le abrió nuevamente las puertas de la Liga Nacional. Tras su paso por Barrio Parque fue incorporado por San Martín de Corrientes y posteriormente continuó su carrera en Atenas, donde disputó las últimas dos temporadas. En la edición 2025/26 de la máxima categoría participó en 40 encuentros y promedió 6,6 puntos por juego, acumulando experiencia en el máximo nivel del básquet argentino.
Formado en Independiente de Oliva, Ledesma ya había tenido un primer paso por la Liga Nacional con Hispano Americano de Río Gallegos antes de explotar definitivamente en Barrio Parque.

Su llegada, además, genera reencuentros dentro del plantel. Compartirá nuevamente equipo con Tiago Tomatis, con quien coincidió en Atenas, y también con Tomás Botta, compañero durante su etapa en San Martín de Corrientes.
Desde lo deportivo, Porta suma una pieza de enorme valor para la rotación interior. Ledesma conformará junto a Luciano Ortiz y Chris Hooper el tridente de hombres grandes del equipo, aportando gol, capacidad reboteadora, movilidad y experiencia en partidos de máxima exigencia.
Con apenas 25 años, Ledesma atraviesa el momento de mayor madurez de su carrera. Ya conoce lo que significa ser protagonista en la Liga Argentina, acumula experiencia en la Liga Nacional y llega a San Isidro para asumir un rol central en un proyecto que vuelve a ilusionarse con pelear por el ascenso.

