Cuando el último auto completó el recorrido el último domingo y comenzó el desarme de la estructura organizativa, el Rally Ciudad de San Francisco volvió a dejar una sensación que va mucho más allá de los resultados deportivos.
Porque detrás de cada clasificación, de cada tramo y de cada podio, existe una enorme cantidad de trabajo que pocas veces se ve, pero que resulta indispensable para que una competencia de estas características sea posible.
Una vez más, el esfuerzo de la organización encabezada por Tomás Perotti, junto a su padre Eduardo y todo el equipo de SurtiRally, quedó reflejado en una carrera que movilizó a pilotos, equipos, aficionados y localidades de toda la región. Organizar una fecha del Rally Cordobés no significa únicamente diseñar un recorrido y dar una largada. Implica meses de planificación, gestiones permanentes, coordinación de recursos, controles de seguridad y la responsabilidad de poner en movimiento cerca de 80 vehículos de competición durante tres jornadas de intensa actividad.
La edición 2026 tuvo además un desafío extra. Todo estaba preparado para disputarse una semana antes, pero las condiciones climáticas obligaron a tomar la difícil decisión de postergar el evento. Lejos de convertirse en un obstáculo definitivo, la situación puso a prueba la capacidad de reacción de quienes están detrás de la carrera. Hubo que reorganizar cronogramas, readecuar recursos y volver a coordinar cada detalle. Sin embargo, la posibilidad de bajar los brazos nunca estuvo sobre la mesa.

Finalmente, la carrera se hizo. Y volvió a demostrar por qué se transformó en una de las fechas más atractivas del calendario provincial.
San Francisco tiene una particularidad dentro del rally. No cuenta con montañas, grandes desniveles ni accidentes geográficos que históricamente identifican a esta disciplina. Por eso, año tras año, la creatividad se convierte en una herramienta fundamental. Desde el tradicional Súper Especial nocturno en plena ciudad, que volvió a convocar a una multitud y a regalar imágenes espectaculares, hasta los recorridos por Plaza, Esmeralda, Bauer y Sigel, Josefina, Freyre e Iturraspe, la organización vuelve a encontrar la manera de ofrecer una competencia entretenida, desafiante y atractiva para pilotos y espectadores.

Los extensos enlaces entre localidades forman parte de una propuesta que busca aprovechar al máximo los caminos de la región. Y allí aparece otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido: el compromiso de los pueblos y comunas involucrados. Cada localidad aporta su infraestructura, su gente y su predisposición para que el rally siga creciendo y manteniendo una identidad propia.
Pero existe además otra pata fundamental para que todo esto sea posible: la decisión política de acompañar el evento. Porque detrás de una competencia de esta magnitud no solamente hay recursos económicos. Hay una enorme logística humana y operativa que requiere coordinación permanente.

La Municipalidad de San Francisco volvió a desempeñar un papel determinante, aportando personal para cortes de calles, ordenamiento del tránsito, seguridad, controles, servicios de emergencia y distintas áreas que trabajan antes, durante y después de la carrera. Cuando casi 80 autos recorren importantes kilómetros en distintos puntos de la región, la planificación conjunta entre organizadores y Estado resulta indispensable.
Entender dónde poner el foco y sostener este tipo de iniciativas también significa comprender el impacto que generan. El rally moviliza visitantes, equipos, actividad comercial y turística. Genera movimiento económico y posiciona a la ciudad dentro de uno de los campeonatos más importantes del país.

Por eso, más allá de quién ganó en cada categoría, el Rally Ciudad de San Francisco volvió a dejar un triunfo colectivo. El de una organización que asumió un enorme desafío y lo llevó adelante con éxito. El de una comunidad que acompañó masivamente. El de municipios y comunas que trabajaron en conjunto. Y el de una ciudad que entendió que este tipo de eventos no solo representan una competencia deportiva, sino también una oportunidad para mostrarse, crecer y seguir construyendo una identidad que ya encuentra en el rally una de sus grandes celebraciones anuales.


