Fútbol

Pasión que se hereda, camino que se construye: Joaquín Vidal y su presente en Sportivo

En Sportivo Belgrano, hay historias que atraviesan generaciones. Apellidos que se repiten, pero que encuentran nuevas formas de escribirse. El caso de Joaquín Vidal es uno de ellos y quien empieza a construir la suya


Con los pies en la tierra y el corazón lleno de pertenencia. “Sinceramente estoy muy contento de poder ser parte del plantel profesional, porque es lo que uno aspira desde que está en inferiores”, contó. “Disfruto trabajar día a día con el grupo, que siempre me trató de la mejor forma, y trato de aprender tanto de los más grandes como de los técnicos”.

Ya no es aquel chico del debut. Su presente lo encuentra en plena evolución, entendiendo lo que implica sostenerse en un contexto de máxima exigencia. “Siento que crecí mucho en lo futbolístico, corrigiendo aspectos que tenía que mejorar y afianzando mis puntos fuertes. Pero también crecí en lo mental. Estar en un ambiente profesional te obliga a adaptarte, a convivir con la competencia interna y a pelear por un lugar. Eso me hizo mejorar, tener paciencia y no bajar los brazos”. Esa mentalidad lo lleva a valorar cada lugar que le toca ocupar. “Trato de aportar desde donde me toque, ya sea jugando en la Primera local, estando en el banco o incluso desde la tribuna”.

Este presente tiene un valor agregado: lo vive junto a su papá, Guido, hoy kinesiólogo del plantel. “Es algo muy lindo que siento que los dos disfrutamos mutuamente. Él siempre fue un pilar muy importante en mi vida y en el fútbol. Tiene mucho mérito de que hoy esté donde estoy, porque siempre me apoyó, en los momentos buenos y en los más difíciles”.

Disfruto que él sea parte de mi proceso en el plantel, y sé que él también disfruta de verme desde adentro, acompañándome y corrigiéndome desde su lugar”. Y aunque el contexto cambie, hay cosas que no.

“Dentro del club lo sigo tratando como mi papá antes que como el kinesiólogo. Tenemos una relación muy linda, nos reímos, hablamos de todo… y después en la cancha cada uno cumple su rol”.

Guido, por su parte, lo vive con la misma emoción. “Es un privilegio que me da la vida y la profesión. Me siento un afortunado de poder acompañarlo y vivir esta experiencia desde cerca. Disfruto cada momento que puedo compartir con él”.

Hace pocas semanas, el nombre de Ernesto Vidal (campeón del mundo con Uruguay en 1950) quedó inmortalizado en una de las canchas del predio. Un reconocimiento que toca de cerca a toda la familia. “Para nosotros es un orgullo que el apellido Vidal esté en la historia del club y que se reconozca a Ernesto por todo lo que logró”, expresó Joaquín.

Una historia que no le es ajena, sino todo lo contrario. “Escuché muchas veces lo que hizo y es una locura todo lo que consiguió, tanto en Sportivo como en su carrera. Siempre me transmitieron que fue una persona muy dedicada y apasionada por el fútbol, que se esforzó mucho para lograr lo que logró”. También vistió la camiseta su bisabuelo Guido, que jugó junto a su hermano Ernesto. Lejos de sentirse condicionado, lo toma como referencia. “Yo trato de seguir esos valores, pero para escribir mi propia historia dentro del club”.

Guido también puso en palabras lo que significa ese reconocimiento: “Somos una familia muy identificada con Sportivo. Ver tu apellido en distintos espacios del club, y hoy entrenar en una cancha que lo lleva, es algo muy fuerte. Genera un sentido de pertenencia enorme”.

La historia de los Vidal con Sportivo no se limita a una generación. Es un vínculo que se multiplica. “Mi hermanita también forma parte del club y es muy lindo verla seguir ese camino. Desde bebé tuvo una pelota en los pies, y al verme a mí todos los días le fue agarrando el gusto al fútbol”, contó Joaquín.

Y dejó en claro el rol de la familia en ese recorrido: “Siempre la vamos a apoyar en lo que la haga feliz, acompañándola en cada paso que dé”. Hoy, ese lazo se vive desde distintos lugares.

“Está Joaquín en el plantel, mi hija en el fútbol femenino, yo jugué y ahora estoy trabajando en el club… es casi como nuestra segunda casa”, resumió Guido.

Con un apellido que ya dejó huella, Joaquín entiende lo que representa, pero también tiene claro su objetivo. “Tener el apellido Vidal en la historia del club es algo que nos llena de orgullo como familia y nos da un gran sentido de pertenencia”.

Pero su mirada va más allá. “Yo quiero seguir esos pasos, pero construyendo mi propia historia en Sportivo”.

Y si hay una palabra que define ese vínculo, no duda: “Pasión. Porque todos en mi familia pasaron por el club, todos somos hinchas y sentimos lo mismo. Hoy me toca estar desde adentro, y como hincha voy a darlo todo por estos colores que nos representan”.

Volver

TE PUEDE INTERESAR