A punto de cumplir 20 años en octubre, Matteo Blengini atraviesa uno de los momentos más interesantes de su joven carrera. El base sanfrancisqueño se metió de lleno en la rotación en la Liga Federal y, en apenas cuatro partidos, ya dejó en claro que su presencia no pasa desapercibida.
Tras perderse las primeras fechas de la competencia, su regreso fue en ascenso. Primero sumó 7 puntos ante Matienzo, luego 10 frente a Unión Central, confirmó su impacto ante Sparta de Villa María con 20 puntos siendo el goleador y en San Juan se despachó con 16 ante Urquiza en la gran victoria fuera de San Francisco de la Flor.
En este breve tramo, Blengini promedia 13.2 puntos, 2.5 asistencias y 23.1 minutos por juego. Pero más allá de los números, hay algo que lo distingue: su rol. Base revulsivo, de esos que cambian el ritmo del partido desde el ingreso, sus minutos suelen tener impacto inmediato. Acelera, toma decisiones y no le escapa a las responsabilidades.
Porque si algo empieza a marcar su identidad es su personalidad. Matteo no le teme a los momentos decisivos. Si tiene que tomar una decisión importante, asume el riesgo. Y eso, para un base, no es un detalle menor.
Con el paso del tiempo, además, su juego muestra signos claros de madurez. Siempre fue un jugador agresivo para atacar el aro, pero hoy suma una lectura más fina en el juego en parejas, entendiendo mejor los tiempos y las ventajas. Es una evolución lógica, producto de los minutos en cancha y la experiencia que empieza a acumular.
A eso se le agrega otro aspecto clave: su crecimiento en la eficiencia. Año a año reduce pérdidas y mejora sus porcentajes, especialmente en el tiro de tres puntos (un enorme 9/13 en la temporada), una herramienta que será fundamental en su desarrollo. A la vez, se mantiene confiable desde la línea de libres, otro indicador de solidez para su posición.
Su historia tiene raíces claras. En 2021, con apenas 14 años, debutó en la Primera de El Tala en el Torneo Asociativo. En aquel entonces, ya dejaba en evidencia sus sueños:
“Debutar en la Primera fue lo más lindo, porque yo quiero ser jugador de básquet y llegar lo más lejos posible. Los más grandes me felicitaron y me fueron llevando bien y me apoyaron. Tengo ganas de seguir jugando, para eso me voy a seguir entrenando con esfuerzo y siempre para adelante”, le decía a DIARIOSPORTS.

En 2022 dio otro paso en su formación al sumarse a El Ceibo, donde continuó su desarrollo y logró el subcampeonato provincial U19.
Hay también un detalle simbólico que lo acompaña: juega con el número 7, el mismo que utilizó su papá durante toda su carrera. Porque sí, Matteo es hijo del entrenador Eduardo “Mara” Blengini. Pero la historia empieza a girar.

Porque mientras construye su camino con minutos, decisiones y rendimiento, el apellido empieza a resignificarse. Y ya no suena solo por la trayectoria del entrenador, sino también por lo que genera el base dentro de la cancha.
Blengini va camino a que el entrenador sea el papá del base Matteo. Y ese, quizás, sea el mayor indicador de todo lo que está construyendo.


