El rojo comenzará este sábado desde las 21:30 horas en el estadio “Antonio Manno” su serie de cuartos de final de la Liga Argentina frente a Deportivo Viedma.
Será un cruce al mejor de cinco juegos en el que San Isidro contará con ventaja de localía tras ser el mejor de los ocho clasificados. Más allá de esa diferencia en la tabla, 1° contra 7°, los números y características de ambos equipos marcan un enfrentamiento mucho más equilibrado de lo que sugiere el ordenamiento inicial.
El análisis estadístico muestra, en primer lugar, que no hay una brecha en el ritmo de juego. Viedma promedia 30.8 tiros de campo por partido y San Isidro 31.75, lo que refleja posesiones similares y lleva la discusión hacia la calidad de ejecución. En ese terreno, el conjunto de Sebastián Porta presenta ventajas sutiles pero importantes: promedia más asistencias (15.4 contra 13.4), lo que habla de una mejor circulación ofensiva, y pierde menos balones (10.6 frente a 11.9), un aspecto clave en series de playoffs donde cada posesión adquiere mayor valor.
Otro de los puntos que puede inclinar la balanza está en el rebote. San Isidro muestra mejores números tanto en su tablero defensivo (27.8 contra 26.4) como en el ofensivo (8.5 frente a 7.2). Esta diferencia, aunque no es amplia, impacta directamente en el desarrollo de los partidos: le permite sostener su solidez defensiva evitando segundas oportunidades rivales y, al mismo tiempo, generarse segundas opciones en ataque. En una serie que se presume cerrada, ese tipo de detalles suele ser determinante.
La localía también aparece como un factor de peso. San Isidro perdió apenas un partido en toda la temporada en el “Manno”, construyendo una fortaleza difícil de vulnerar. Sin embargo, Viedma llega con antecedentes que relativizan ese dato: si bien tuvo récord negativo como visitante en fase regular (8-13), en playoffs mostró personalidad para ganar en escenarios complejos, incluyendo un triunfo en Venado Tuerto y el decisivo quinto juego en Rosario tras haber estado 0-2 en la serie. Es un equipo que ha demostrado capacidad de reacción y competitividad fuera de casa.
Desde lo táctico, uno de los focos estará puesto en Luciano Cáceres, el jugador más determinante de Deportivo Viedma, especialmente por su capacidad para anotar desde el perímetro en situaciones poco convencionales. San Isidro, no obstante, viene de resolver un desafío similar en la serie ante Salta, donde logró controlar a Gómez, y allí el trabajo defensivo de Suñé y Saglietti puede volver a ser un recurso clave para limitar el impacto del goleador rival.
Más allá del tiro exterior, todo indica que la pintura será un sector decisivo. San Isidro ha encontrado en Hooper una pieza central a partir del juego de pick and roll, generando ventajas constantes en acciones de dos contra dos. La respuesta de Viedma pasará por su rotación interna, con Marcano, González y Merchant como principales referencias para intentar cortar ese circuito y evitar que el local imponga condiciones cerca del aro.
Ambos equipos, además, cuentan con planteles largos y utilizan rotaciones de nueve jugadores con una distribución pareja de minutos, lo que garantiza intensidad sostenida y múltiples variantes a lo largo de los partidos.
Sin enfrentamientos en la presente temporada, el único antecedente cercano remite a la final del Torneo Apertura pasado, en la que San Isidro se impuso, aunque en un contexto diferente. En esta ocasión, el cruce se presenta abierto, con un leve favoritismo para el conjunto de nuestra ciudad por su solidez defensiva, su mayor control del juego y el peso de la localía, frente a un Viedma que llega fortalecido desde lo anímico, con poder de gol y una marcada capacidad para competir en situaciones adversas.


